El día que NO perdí la Virginidad por ir a Entrenar Kung fu y lo que pasó

Cuando era adolescente aprendí una importante lección que he cargado toda mi vida.

Tú solo vas a tardar 3 minutos en aprenderla.

Por lo siguiente que vas a leer a continuación me han llamado desde loco hasta «yo qué sé». Incomprensión absoluta de un amante.

Y te interesa, porque es una de las mejores lecciones que te puedo enseñar en estos 3 minutos que vas a tardar en leer el artículo.

Cuando era adolescente y un principiante absoluto en Kung fu, no me perdía ni un solo entrenamiento. Ni uno.

El día de Kung fu era sagrado y estaba toda la tarde reservada solo para el placer de esa hora de entrenamiento. Sudor, dolor, técnicas milenarias, formas de tigre, de grulla. Lo que sea con tal de que fuese Kung fu.

Por aquel entonces tenía una novia. Muy guapa. Muy intensa. Con un carácter muy fuerte, pero con una carita muy dulce.

En aquellas tardes de instituto, era casi religión llegar a casa, dejar la mochila con los 200 kilos de libros (si, este es el motivo del dolor de tu espalda) y salir directamente al banco del parque, a las escaleras del callejón o donde quedase cada pandilla a reunirse y divagar sobre la siguiente locura juvenil.

Mi novia, llevaba ya varias semanas buscando una casa libre. En cuanto se fueran unos padres ahí estábamos los adolescentes aprovechando cada minuto para liarla en su casa.

Si eres padre tienes que saberlo, y si te has enterado por mi, dale un premio a tu hijo porque ha sido un genio ninja en ocultártelo.

La cosa es que ese día teníamos la casa de los padres de una amiga de una amigo de una amiga de mi novia. Y sí, era el momento de perder la virginidad. Ella estaba deseándolo.

Y yo…. bueno. Era miércoles y tocaba formas. Iba por «Er nan quan»! El Segundo cantón del programa de grulla. Y en mi cabeza, si ya me conoces, te puedes imaginar lo que había… Formas de Kung fu!!!

Así que, ese día. desde las 5 de la tarde hasta que me fui a Kung fu, estuve primero discutiendo con mi novia de por qué quería irme y no aprovechar la oportunidad de dos horas en casa de los padres de una amiga de un amigo de una amiga de mi novia, y luego la incomprensión de «casi» todos mis amigos por no querer F0ll4r!

¡Pero si era lo que quieren todos los adolescentes en esa época! ¿Qué locura no transitoria estaba pasando por mi cabeza para querer ir a entrenar y no agarrar esa oportunidad?

A ver, si no quieres comprenderlo tampoco me preocupa ni me interesa que no lo entiendas.

Estas historias son solo para aquellas personas a las que el Arte les da insomnio, quebraderos de cabeza o les hace soñar despiertos en el trabajo.

Y si te estás preguntando si me gusta o no el acto de hacer el amor, tranquilo. Me encanta, y mucho.

Solo que en esos momentos, el veneno del Kung fu corría por mis venas con una fuerza inmensa. No podía perderme clase, y ya habría otros momentos para estar con la novia de ese momento.

Los hubo. Si. De todos los colores y sabores.

Así que si, ese día preferí ir a Kung fu a seguir desarrollando mi Arte que perder la virginidad con mi novia dulce y guapa.

Nunca me he arrepentido de la tozudez que puede parecer a veces mi relación con el Arte del Kung fu. Y en general mi relación con el Arte.

Pienso que esa confianza en mí mismo para rechazar oportunidades que otras personas desearían viene precisamente del Kung fu.

Este Arte Marcial te infunde valor para superar, sortear y enfrentarte a cualquier miedo.

No lo digo por decir. Si no me crees pruébalo tú mismo.

A veces nos dejamos llevar por lo que generalmente está aceptado, como en este caso el sexo. Pero la realidad de un Artista es otra.

Los artistas tienen novia y amante. Ese Amante es el Arte. Y muchas veces no se puede luchar con su intensidad. Solo se puede comprender.

Y si has llegado hasta aquí, permíteme decirte que tengo unos cuantos cursos Online de Kung fu Shaolin con los que vas a aprender genial.

Los cursos son de lo mejor que hay ahora mismo en el mercado y por los comentarios y las reseñas creo que transmito bastante bien el amor y pasión por este Arte.

Los cursos están valorados en 20 años de experiencia.

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O nos vemos en clase o nos vemos en la siguiente historia.

Amitabha y a darle duro.

«El riesgo nos mantiene jóvenes»